Thursday, November 27, 2014

Cuando éramos soldados


            En la película, protagonizada por Mel Gibson, el Teniente Coronel Moore, en su arenga inicial a la tropa lista para desplegarse,  les manifiesta: “sólo puedo prometerle dos cosas. La primera: Seré el primero en avanzar y el último en retirarme del campo de batalla. Y la segunda, les doy mi palabra de honor, que todos, vivos o muertos, regresarán a casa”

           Si esa es la promesa de un soldado líder a su tropa, cuanto más no debe ser la promesa cristiana de los líderes a su iglesia local, y a la gran iglesia de Cristo en general.

          Pero no es así.

           Y trascribo estas palabras del autor Robert Barriger, porque difícilmente podría explicarse mejor:

“Existe un dicho triste dentro de la iglesia evangélica: «Somos el único ejército que abandona a sus heridos», especialmente cuando se trata de ciertos pecados. Tratamos el divorcio como si fuera el pecado imperdonable del Espíritu Santo, o el adulterio como una sentencia de muerte. No obstante, aplaudimos al reo más vil que se convierte, y el drogadicto que llega a los pies de Cristo puede contar su testimonio libremente; pero al cristiano que ha caído le damos el tiro de gracia.

Como esos 700 hombres escogidos que fueron heridos en el campo de batalla. La Biblia dice que los que son espirituales en la iglesia, restauren y sanen a aquellos que han sido heridos (Gálatas 6.1). ¿Por qué? Porque una vez heridos pueden desarrollar «el ojo del tigre» y pueden ser de gran valor para alertar a los demás en la iglesia de cómo ataca el enemigo.

Hay otro término militar que se llama «fuego amigo». El fuego amigo puede ser una de las cosas más desalentadoras para un ejército. Fuego amigo es cuando, en medio de la confusión de una batalla, un soldado es muerto por alguien de su propio batallón, sucede muchas veces, y siempre es triste… ¿Puede imaginar a un padre cuando recibe la noticia de que su hijo murió en la batalla, pero no por el enemigo, sino por un soldado que era su amigo? Es triste cuando vemos fuego amigo dentro de la iglesia, especialmente cuando no es por accidente, cuando las personas «justificadas» por una arrogancia espiritual, sienten que tienen el derecho de juzgar a otros, quienes según ellos están equivocados.

El fuego amigo, en el contexto de la iglesia es doloroso. David mencionó esto cuando estaba recordando el ataque de un enemigo; él decía en Salmos 55 que si fuera su enemigo o su adversario el que lo atacaba lo podía entender, pero él dijo que la traición más grande que sintió fue cuando el ataque vino por un amigo. 
En los versículos 13 y 14 dice: «Antes íbamos a la iglesia juntos, antes tomábamos la cena en la casa de Dios juntos y caminábamos en celebración y ahora tú que fuiste mi amigo eres quien hace la herida más profunda» (paráfrasis). ¿Por qué en la iglesia somos tan desleales? Debemos entender que tenemos un solo enemigo, y no está sentado en la congregación con usted, tampoco está en la congregación de la esquina. Hay un diablo que nos odia y un Dios que nos llama a rescatar a los que han sido heridos por este mundo. ¡No permita fuego amigo dentro de la congregación!

Qué fácil es criticar cuando cae alguien «grande», por la ver- güenza que trae a la iglesia; pero miren el corazón del rey David, que cuando cayó su atormentador, el rey Saúl, David rasgó sus ro- pas, lloró y dijo: «Cómo han caído los grandes, no lo digas en Gad, no lo digas en Gad» (2 Samuel 20, paráfrasis). ¿Por qué David decía no lo digas en Gad? Gad era una ciudad de los filisteos, Goliat era de Gad, y lo que David lamentaba es cómo el mundo (Gad) se burlaba por la caída de los grandes (Saúl).

Recuerde, la iglesia tiene un enemigo, sus armas son reales y habrá heridos; es más fácil sanar a un soldado herido y devolverlo a la batalla que entrenar a un nuevo soldado. Seamos un pueblo restaurador, porque Dios es un Dios restaurador.

Tomado del libro Iglesia Relevante © 2014 Robert Barriger Publicado por Editorial Vida. ISBN: 978-0-8297-6599-1 Usado con permiso de Editorial Vida.

Tu hermano en Cristo
Roosevelt Jackson Altez


Monday, September 15, 2014

El primero en arrojar la piedra

“El que esté libre de culpa que tire la primera piedra”
Juan 8:7

O acercándonos más al significado original: “el que esté libre de pecado, que sea el primero en arrojar la piedra”

Todos hemos escuchado la frase una y otra vez. Quizás muchos ni sepan que fue el propio Jesús quien la pronunció. Y es bueno refrescar nuestra memoria leyendo, y tratando al mismo tiempo de descubrir intenciones, sentimientos, causas y la razón última de la acusación.

Repasemos el pasaje, dice así: 
“Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?
Más esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella”              Juan 8:3-7

Seguramente todos tenemos algo que decir con respecto a esta lectura.

Pero no nos apresuremos.

Detengámonos un poco en cierto detalle:
- ¿quiénes trajeron a la mujer, ya acusada y juzgada?

-Los escribas y fariseos. Es decir, un grupo que debía ser el ejemplo moral para el pueblo.
Recordemos que el Sanedrín estaba integrado por setenta de ellos. Y era el órgano supremo, que dictaba justicia y sentencia a los judíos de Palestina.

Lo que nos llama poderosamente la atención es que nadie haya arrojado la piedra. ¿Por qué?

Muchos opinarán que el Santo y sin mancha era quien les increpaba de ese modo.

Pero…   -siempre hay un “pero”-,    …estos individuos fueron los mismos que se reunieron para pagarle las treinta monedas a Judas, fueron los que fraguaron la acusación de falsos testigos en el juicio sumario del Señor. Estos eran los que le seguían a todos lados tratando de encontrar algo para acusarle, los que elucubraban en las sombras como neutralizar su influencia.

Dicho de otra forma, ellos no tenían conciencia, la habían cauterizado hacía mucho tiempo. Entonces, ¿por qué nadie arrojó la piedra?  

-El primero en arrojar el proyectil que desencadenaría la ejecución, debía ser testigo del pecado, y además, tenía que ser, a los ojos de los presentes, alguien puro y sin mancha, alguien con autoridad moral demostrada delante del pueblo.

Los integrantes de este grupo se conocían muy bien los unos a los otros, planearon la acusación juntos. Es conveniente agregar que para que exista adulterio deben ser dos los involucrados, pero a quien trajeron fue solo a la mujer.

 Sabemos que ella no negó el pecado cuando el Señor la despidió, así que el acto de adulterio en verdad existió. Entonces la interrogante nunca contestada es si el adúltero no era cómplice del grupo de acusadores, porque evidentemente planearon de antemano el traer la mujer a Jesús, y se evidencia la complicidad del hombre involucrado por su misma ausencia.

Hay otras conclusiones, muchas de las cuales han sido tocadas en excelentes exégesís del pasaje, por renombrados teólogos.

Solo queríamos puntualizar que no era que apenas ninguno estuviera libre de cualquier culpa, o de toda culpa, sino que los que planearon el atrapar al Señor en dictar sentencia de la pena de muerte, se conocían muy bien los unos a los otros, y nunca esperaron la perfecta respuesta del Maestro. Fueron sorprendidos  por una réplica que buscaba al individuo, que no admitía la acusación colectiva. Que llamaba a responsabilizarse de la ejecución a quien tuviera la autoridad moral para hacerlo.

¿No te suena familiar?

Las acusaciones anónimas abundan, los “bullies” atacan en lugares ocultos, las manifestaciones violentas son metamorfosis de reacciones justas, la acción colectiva es donde el individualismo se pierde, donde la responsabilidad de apuntar con el dedo se diluye en el montón y el dueño del índice borronea su rostro en la multitud.

Las acusaciones en los pueblos bíblicos, para ser válidas, debían presentar dos testigos. 

En los tribunales de hoy, todos los que hablan tienen nombre y apellido.

Recordemos que el mismo que escribía con el dedo en la tierra, esperando la reacción de la turba, el Verbo hecho carne, nos recuerda en su Palabra:  “Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado”
Mateo 12:36-37


Te saluda

Tu hermano en Cristo
Roosevelt Jackson Altez
Escríbenos a raltez@gmail.com o deja tu comentario acá.


Saturday, June 28, 2014

Desesperado


Sábado  28 de Junio de 2014

¿Te has sentido alguna vez atrapado y sin salida?

¿Has estado tan desesperado que te ha parecido que la muerte es la única solución?

No eres el único.

Job dijo: “¿Escuchará Dios sus protestas de inocencia cuando esté desbordado por la angustia? Job 27:9
El rey David clama a Dios en el Salmo 22: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?

Eso nos conduce a otra pregunta:
¿Puede Dios alejarse?

Y la respuesta es no. Dios es Omnipresente, Omnisciente, Trascendente, Omnipotente. Y no puede cambiar su Ser, aunque quisiera, porque Dios no cambia. Dice Santiago 1:17: “Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sombra de variación.
Entonces: ¿Por qué no te escucha? ¿Por qué no sientes su presencia?

Y para no apuntar injustamente el dedo hacia ti, déjame leer contigo este episodio:
“Mientras seguían el camino, Jesús entró en una aldea, donde una mujer llamada Marta le dio alojamiento. Marta tenía una hermana llamada María, la cual, sentada a los pies del Señor, escuchaba sus palabras. Marta, en cambio, andaba atareada con los quehaceres domésticos, por lo que se acercó a Jesús y le dijo:
— Señor, ¿te parece bien que mi hermana me deje sola con todo el trabajo de la casa? Por favor, dile que me ayude.
El Señor le contestó: - Marta, Marta, andas angustiada y preocupada por muchas cosas. 42 Sin embargo, una sola es necesaria. María ha elegido la mejor parte y nadie se la arrebatará.” Lucas 10:38-42

¿Dios se alejó?  NO, nosotros nos alejamos.

Algunos padres, abuelos, se quejan de que sus hijos, nietos nunca llaman. Y no es porque no los amen, en la mayoría de los casos, amamos a nuestros mayores, pero ¿cómo se van a enterar si no les hablamos?
¿Amas a Dios?
Díselo
Pasa un tiempo con El todos los días.
Los carros, los autos, tienen un medidor de gasolina. El tanque lleno puede durar hasta quinientos quilómetros. Pero la aguja comienza a regresar a la “V” de vacío. Y si no tienes cuidado y paras en una estación de gasolina a completar el tanque, te puedes quedar sin combustible en la mitad del camino. Y que feo es.

¿Cuánto hace que no llenas el tanque del espíritu?

Mira la aguja, cerciórate, y vuélvete a Dios antes de quedarte vacío.

Tal como el vehículo no puede andar sin gas, nosotros no podemos funcionar sin Dios.
Juan 15:5 dice: “Yo soy la vid y ustedes los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí ustedes nada pueden hacer”

Nuestra sugerencia: Hazle saber a Dios que estás aquí, que añoras escucharle de nuevo, que lo necesitas y lo deseas. Y claro, suma tus acciones a tus palabras.

Verás que la desesperación da lugar a la paz, y que sin entenderlo, te sientes bien de nuevo.
Elige la mejor parte.

Tu hermano en Cristo

Roosevelt Jackson Altez

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Friday, April 18, 2014

Luna Roja

-Es un buen título para una película de terror, ¿no lo crees?
-O quizás para una crónica posterior a una sangrienta batalla.
Pero no.
No es nada de eso.
Sucedió hace un par de noches, justo en medio de la semana que transcurre desde el aniversario de la entrada triunfal en Jerusalén de Jesús, su juicio sumario y espurio, su crucifixión, su muerte y su resurrección.  
Justo cuando el pueblo de Israel conmemora el Pesaj, la pascua judía.
-Y a mí ¿qué me importa el Pesaj, pasaj o como quiera que se llame?, dices tú.
Yo no iría tan rápido. Es de tu incumbencia, si te importa tu propio futuro.
Ahora puedes hacer dos cosas: dejas de leer y te vas a otra noticia más interesante, (aunque dudo que haya otra más importante que ésta), o continúas enterándote.
-Sí, ya se. Desapareció el avión de Malasia, se hundieron dos barcos, hubieron dos terremotos, y un alud que sepultó un montón de personas.
Pero eso ya pasó, y las noticias son exactamente eso, cosas que han sucedido.
Pero esto tiene que ver con el futuro próximo, con eventos que habrán de transcurrir pronto.
Luna roja.
-¿Sabías que esto acontece raramente?
-¿Y sabías que la próxima luna roja va a aparecer en la fiesta de los tabernáculos, el Sukkot, otra conmemoración judía, en setiembre de este año?
-Espérate. Que no termina ahí.
El año entrante hay otras dos lunas rojas. Y en medio de las mismas fiestas judías, el pesaj o la pascua, y la fiesta de las tiendas, o de los tabernáculos.
-Si, es cierto lo que tú dices. Hubo varias lunas rojas. Pero nunca tan juntas ni en coincidencia justo con las fiestas hebreas.
EL profeta Joel dijo (No, no era un Dalai Lama): “El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová”
-Espérate, mejor leemos todo el pasaje, en el contexto: “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová. Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado” Joel 2:28-32
Hubo otras lunas rojas, por supuesto.
Una de ellas apareció  cuando Israel se convirtió en Estado, en mil novecientos cuarenta y ocho, otra cuando la guerra de los seis días, justo cuando Israel reconquistó Jerusalén.
¿Casualidad?
-Como quieras llamarle. Así han catalogado las más de trecientas profecías que declararon la aparición de Jesús sobre la tierra.
Luna roja.
No, definitivamente no es una película de terror.
Pero traerá consigo el tiempo de terror sobre la faz del planeta.
Está escrito.

Tu hermano en Cristo
Roosevelt Jackson Altez

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Tuesday, April 1, 2014

¿Por qué Dios permite las guerras?


Una excelente pregunta, puesto que Dios es Amor, ¿cómo puede permitir que los hombres se maten unos a otros?

Pero la difícil respuesta se hace más complicada cuando ejércitos organizados matan civiles: ¿Por qué Dios permite esos genocidios?

La mayoría de los cristianos no encuentran una respuesta razonable a la interrogante. Y no hay respuesta razonable, bajo la lupa humana, natural.

Pero no vayamos tan rápido. 

Varias veces en el Antiguo Testamento vemos a Dios ordenando la destrucción de ciudades enteras. 

Cuando envía a Saúl, primer rey de Israel, a tomar Amalec dice: “Voy a castigar a Amalec por el mal que les hizo a los israelitas cuando los atacó al salir de Egipto, y les impidió que siguieran su camino. Así que ve y mata a los amalecitas; destruye todo lo que tienen. No les tengas compasión a sus hombres ni a sus mujeres, y ni siquiera a sus niños de pecho; ni a sus vacas, ovejas, camellos y asnos”  1 Samuel 15

Y en Josué 8:25-28 dice:  “Aquel día cayeron doce mil de los de Hai, entre hombres y mujeres. Josué no dejó de apuntar con su lanza hasta que la ciudad de Hai y sus habitantes fueron destruidos por completo. En conformidad con lo que el Señor le había dicho a Josué, los israelitas se apropiaron de los animales y de los despojos de la ciudad, Y Hai quedó reducida a escombros y asolada para siempre, porque Josué mandó que la quemaran”

Y si lees el Libro de Lamentaciones verás que Dios no perdona ni a su propio pueblo Israel. 

Dice Lamentaciones 2:20-22
“Ponte a pensar, Señor: ¿A quién has tratado así? ¿Acaso han de comerse las madres a sus hijos, fruto de sus entrañas? ¿Acaso dentro de tu santuario han de asesinar a sacerdotes y profetas? En las calles, por los suelos, yacen cuerpos de niños y viejos; mis doncellas y mis jóvenes han muerto a filo de espada.
¡En el día de tu furor mataste y degollaste sin misericordia!
De todas partes convocaste al terror, como si convocaras a una fiesta. En el día de tu furor, nadie, Señor, pudo escapar con vida. A los hijos que tuve y mantuve, el enemigo los aniquiló"

Aquí podemos apreciar Israel destruyendo y siendo destruido. 

¿La causa? La misma: Idolatría, desobediencia, orgullo, ausencia de miedo y respeto a Dios.

Puede parecer inhumano, y es.

O no.
A un asesino, la justicia humana, ¿no lo condena a muerte, a cadena perpetua?
A un transgresor, violador, estafador, ladrón ¿no lo condena la justicia?

Nos atrevemos a decirle al Creador que es muy severo.

Pero ¿desde cuándo lo humano gobierna a Dios? 

¿Cuándo y dónde la vasija le dijo al alfarero: “no me gusta cómo me hiciste?
¿Has sabido de gallinas protestando al granjero porque no les gusta la comida?
¿Te has enterado de algún burro en huelga de hambre porque lo hacen trabajar muy duro?
¿Has visto vacas deprimidas porque los humanos se comieron a sus hijos?

Si asumimos nuestra real posición de seres creados, desobedientes, orgullosos, y carentes de respeto, antes de culpar a Dios por los aniquilamientos sean a filo de espada, sean por causas naturales u otras, debemos autoanalizarnos, y ver la decadencia terrible en la que estamos sumergidos. 

No es que esto nos consuele, apenas va a servir para que entendamos lo irreversible de la corrupción humana y la tremenda necesidad que tenemos de Dios.

Y si crees que Dios es malo, recuerda: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna” Juan 3:16

Tu hermano en Cristo
Roosevelt J Altez
Escríbenos a raltez@gmail.com 


Monday, March 10, 2014

El tiempo se ha cumplido



Este título es una oración completa.

Si recordamos los rudimentos del idioma español, sabemos que para ser completa debe contener sujeto y predicado, y lo tiene. El sujeto es tiempo, con su correspondiente pronombre “el”. El predicado, que habla del sujeto es: “se ha cumplido’. Lo que energiza, acciona, el tema es el verbo, sin el cual ninguna de nuestras ideas expresadas, tendrían sentido. Y en este caso es el verbo haber, en tercera persona del singular: “ha”.

Y el participio pasivo es el de otro verbo: “cumplir”

Parece simple. Y lo es, si no entramos en detalles.

Pero como somos curiosos, lo hacemos. Si alguien viene y te dice así, a boca de jarro: “El tiempo se ha cumplido” seguro que, al menos, te intrigue. Y si debes dinero, sí que te inquietas. Y si, como en las historias sobrenaturales, el personaje que te lo dice es la figura encapuchada, con una hoz en la mano, bueno, entonces llanamente , te desmayas.
El tiempo se ha cumplido. No deja lugar a dudas, hubo un tiempo, que ha llegado a término, a finalizado. Pero ese lapso estaba en relación, se refería a algo. También, si es tiempo, tiene principio y fin.
Debes estar pensando, “Y dale con el tiempo”, “qué manera de perder tiempo”
Claro que si fuera tu equipo de futbol favorito que va perdiendo cero a uno en una eliminatoria y están jugando los descuentos, el tiempo pasaría volando.

Pero ya llegamos.

Marcos, en su enérgica y corta versión del Evangelio, atribuye estas palabras a Jesús. Es más, son las primeras palabras que pronuncia.

“El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio” Marcos 1:15.

¿De qué tiempo habla Jesús? ¿Cuándo comenzó el tiempo? ¿Qué sabe Él, para afirmar que el tiempo se ha cumplido, o cómo lo sabe?¿Cuál y quién ha medido el tiempo? ¿Cuál es la consecuencia inmediata a ese tiempo cumplido?

Una oración bien sencilla. Lo que la complica, o la hace interesante es quién la dijo. Y comenzando por la última de nuestras preguntas, porque es la más sencilla, y redundando en uso del sujeto, se acabó el tiempo, si cumplió, caducó, y ahora hay que arrepentirse.

-Un minuto, piensas tú, ¿arrepentirme de qué? Y me preguntas: “quién eres tú, o Jesús, para decirme que me arrepienta?

-Debió ser más específico ¿cierto?

El uso del gerundio “diciendo” antes de la frase significa que es un requerimiento, una orden, un consejo, un mandamiento continuo, es una necesidad el arrepentirse.

El tiempo se ha cumplido. Y al cumplirse sucedió algo: el reino de Dios se acercó.

¿Lo notaste?  ¿Que era eso de lo que hablaba? ¿Y te percataste de que el reino de Dios se había acercado?

¿Sabes que, por ahora, se mantiene cerca?

Hay dos acciones inmediatas, dos cambios de conducta, de pensamiento, necesarios: el arrepentirte y el de creer en el evangelio.

Y yo diría que el orden es el opuesto al que son presentados. Primero hay que creer en el evangelio, para entender que es necesario arrepentirse, y saber de qué debes arrepentirte. Y segundo, lo haces.

O no. Nadie te va a obligar.

Pero rápidamente mencionemos ese tiempo y su cumplimiento.

El Mesías había sido prometido al pueblo de Israel. Varias profecías fueron pronunciadas y escritas en el Antiguo Testamento, de las cuales una de las más famosas es la que transcribimos: “Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles. El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos” Isaías Capítulo 9, versículos 1 y 2.

Y luego dice: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.  Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto: Versículos 6 al 9

El tiempo se ha cumplido.

Todos los tiempos marcados por Dios se han cumplido o se están por cumplir.

Jesús dice hoy: “Yo vengo pronto”

Otra traducción dice: “¡Miren que vengo pronto! Apocalipsis 22:12

Esto está a punto de cumplirse.

Le pedimos a Dios que abra el entendimiento de aquellos que están ciegos, para que puedan discernir el contenido de esta corta frase:

    “El tiempo se ha cumplido”


Tu hermano en Cristo
Roosevelt Jackson Altez
Pastor MTS

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Nos vemos pronto!




Thursday, March 6, 2014

Ese es otro cantar….




El Cantar de los Cantares no es un cantar cualquiera. Es otro tipo de cantar.
¿Lo has leído?
-Creo que me apresuré.
-Antes debo preguntarte si sabes dónde está, y de qué se trata.
Está en la Biblia, en el Antiguo Testamento, y forma parte de los libros poéticos, dentro de los cuales el más importante –por su extensión- es el Libro de los Salmos.

Este Cantar es un conjunto de cinco poesías unidas con un tema central.
Su autor es, sin lugar a dudas, el Rey Salomón.
En el primer libro de Reyes se dice de Salomón que: “Compuso tres mil proverbios y mil cinco canciones”
Es interesante que este libro se divide en cinco partes, como si las Sagradas Escrituras hubieran querido especificar que mil fueron otras canciones y a estas en particular separarlas del resto del cuerpo de composiciones.

Algunos dicen que no merecía ser incluido en la Biblia. Pero debemos recordar que Pablo expresó que: “Toda la Escritura es inspirada por Dios” 2 Timoteo 3

Pero antes de que lo leas debo advertirte que debes hacerlo en el espíritu ¿Cómo? Pídele al Santo Espíritu que te muestre el tesoro oculto que contiene.
Es un poema de amor. Y la unión de Jesús con su iglesia puede bien ser expresada como la mayor expresión de Amor desde y hasta la Eternidad. Y de eso se trata el Cantar, del amor de Cristo y su iglesia, reflejado en la pureza del amor entre un hombre y una mujer. Recordemos que la relación de la Iglesia cristiana con el Redentor es asumida por Jesús como la unión eterna entre Su Persona y la novia, es decir la Iglesia de Cristo.

Al final del Libro de Apocalipsis habla de las Bodas del Cordero. Y Jesús habló de sí mismo como “el novio”, en reiteradas oportunidades.

Pero veamos un extracto de este precioso tesoro, listo para ser descubierto:
“Yo dormía, pero mi corazón velaba,
y pude escuchar la voz de mi amado:
«Hermana y amiga mía;
mi palomita inmaculada,
¡déjame entrar!
Tengo la cabeza empapada de rocío;
¡escurre por mi pelo la lluvia de la noche!»
 -¡Pero ya me he desnudado!
¿Cómo he de volver a vestirme?
¡Ya me he lavado los pies!
¿Cómo he de volver a ensuciarlos?»
4 Se conmovieron mis entrañas
cuando mi amado introdujo la mano
por la apertura del cerrojo.
5 Me levanté para abrirle a mi amado.
Por mis manos y mis dedos
corrían las gotas de mirra
hasta caer sobre la aldaba.
    Le abrí a mi amado,
pero él se había marchado ya.
                                                Cantar 5:2-6

La novia habla, dice que duerme pero su corazón está despierto. ¿No es hermoso? Si has estado enamorado o enamorada entiendes lo que ella expresa.
El novio ha estado ocupado, mientras la novia se ha ido a la cama.
Cristo ha estado ocupado, pero la iglesia duerme. Se ha ido confortablemente a la cama. Al lugar más acogedor de su casa, se ha escondido en su rutina diaria. Pero el novio trabaja. “Hasta ahora mi Padre trabaja, y yo también trabajo” Juan 5:17
La iglesia dice, ya me metí en la cama. La novia dice: “¡Pero ya me he desnudado! ¿Cómo he de volver a vestirme? ¡Ya me he lavado los pies! ¿Cómo he de volver a ensuciarlos?”

-Espera. Quizás no entendiste. La novia añoraba la presencia de su amado. Pero como se había acostado, se había lavado y se sentía muy bien, no se levantó al llamado del novio.
Entonces dice que se conmovieron sus entrañas. Algo nos dice, como iglesia que no debemos permanecer impasibles al llamado de Cristo. Pero nos damos vuelta en la cama y seguimos recostados. Nuestras emociones, en el alma, mezcladas con el llamado de nuestro espíritu, digo, del Espíritu Santo, que reside en nuestro interior, nos dice: “levántate”
La novia lo hace, pero tarde. El novio ya se ha ido.

Y mira la parte más hermosa de este pasaje. El novio introduce su mano por el visor de la puerta y toca la aldaba del lado interior, pero no abre.
Somos nosotros los que tenemos que abrirle a Cristo. Él nos hace notar su presencia, pero jamás nos ha forzado ni nos obliga a aceptarlo.
En el tiempo en que la historia fue escrita no se dejaba una tarjeta en la puerta. Se dejaba el más caro perfume, como recordatorio de que había estado el novio.
Lee de nuevo: “Por mis manos y mis dedos corrían las gotas de mirra hasta caer sobre la aldaba”
Cristo ha tocado tu corazón y ha dejado su indeleble perfume sobre ti, pero como no has despertado a tiempo, ahora no sientes su presencia.
El Espíritu Santo es sumamente gentil, no te fuerza a nada, pero se retrae al sentirse rechazado.
Te anhela celosamente, pero no te fuerza.

Hay mucho más para descubrir en este Cantar. Atrévete a buscarlo.

Tu hermano en Cristo
Roosevelt J Altez

Pastor MTS

Friday, January 24, 2014

¿Cuál es el propósito de la Iglesia?


Al observar  por encima, y sin que sea necesario entrar en detalles, resulta obvio que la gran mayoría de cristianos practicantes y miembros de la iglesia poseen una remota idea de cuál es el propósito de la Iglesia de Nuevo Testamento; es más, muchos tienen puntos de vista completamente errados del propósito de la misma. Aunque todos sepamos que el Señor no ha puesto su gente y su iglesia en el mundo para apenas permanecer ¿cuántos miembros viven para sí mismos y no tienen responsabilidades fuera de las de su propia persona? es decir, su propia satisfacción.


La gran pregunta que debemos contestar, entendiendo lo que decimos, y sintiéndolo es: ¿por qué hay iglesias en el mundo? Y ¿para qué?  ¿cual es el propósito de las Iglesias locales?

Asusta, pero es cierto, que muchísimas iglesias han olvidado el propósito por el cual fueron fundadas, esto asumiendo que sean las mismas que el Señor Jesús dejó, la piedra de Pedro, las que las puertas del Hades no pueden afectar.
Pero reconozcamos que muchas están muertas.  La razón de este lamentable estado puede rastrearse, y nos lleva a los miembros de las mismas. Algo obvio, ya que eklesia es asamblea y no está formada por otra cosa que los cristianos que la integran. 

Es como dijo un Pastor en un funeral: “Este cuerpo ha estado en la iglesia por cuarenta años”. 

Si el miembro está muerto espiritualmente, la congregación también lo está.

Entonces: ¿nuestro concepto de iglesia, de acuerdo a lo expresado en el Nuevo Testamento, es el verdadero? Muchos no lo entienden.  Y si hay una cantidad considerable que desconocen esta verdad, evidentemente que sus iglesias, como un todo, tampoco lo comprenden, de lo contrario no vivirían ni actuarían como lo hacen.  Pero las Escrituras atestiguan sin lugar a dudas sobre nuestra misión. ¿Es confusa la comisión dejada por el Maestro de Galilea?

Si somos cristianos, es porque aceptamos al Señor, hicimos nuestra confesión de fe, y nos volvimos discípulos. Debemos preguntarnos: al no cumplir con el propósito para el que fuimos creados colectivamente ¿no somos culpables delante de Dios? Todos sabemos que sí.

Repensemos la iglesia a la que pertenecemos por un minuto. Y no busquemos la paja en el ojo ajeno. Honestamente, nuestras acciones, nuestra intervención, el comportamiento como integrantes, ¿no se parece mas a un club social? O.. ¿ no estamos tratando de modificar comportamientos políticos, militando en los asuntos del mundo?

Pero ese no es el principal cometido de la Iglesia del Señor, el Cuerpo de Cristo (en caso de que lo hayamos olvidado, El es la cabeza y nosotros el cuerpo).  Eventualmente, todos los sectores de la sociedad serán afectados por el  ministerio fiel de la Iglesia  

Respondamos a estas preguntas negativa y positivamente. Vamos a empezar por lo que no somos.

        I.            No vivimos para nosotros –o no deberíamos.

Muchos creemos que vamos a la iglesia y nos congregamos para nuestro propio beneficio, y que el cometido de la iglesia es el hacernos felices.  Esperamos ser satisfechos en nuestro ego, somos exigentes  nos enojamos. En las que los miembros se comportan de esa forma y la iglesia vive para entretener y conformar, es lógico que poco y nada sea logrado. Es una iglesia carnal.  Ese tipo de congregación siempre tendrán los edificios mejores y más confortables, el mejor piano, las mejores voces, los sermones más pulidos, y la más floja de las disciplinas. Son las iglesias más mundanas y carnales y harán poco o nada para la Gloria de Dios

Algunas agendas de éstas aparecen en las noticias locales. Parecen un anuncio de obra de teatro o un calendario de club social, hay películas, juegos y entretenimientos, almuerzos de camaradería, desayunos “de trabajo” y opíparas cenas. Son los que los que Pablo dice en la Carta a los Filipenses 3:19 “cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.
 Otras congregaciones organizan permanentemente concursos u otros eventos que mantengan a sus miembros interesados para que no dejen de asistir. Este tipo de actividades mata la espiritualidad al alimentar el cuerpo y satisfacer los deseos carnales de sus miembros. Estes, Si un dia son llamados a hacer algo basado en Escritures, se van. 
Y si, si la iglesia comienza un programa de severo estudio bíblico, ayuno, oración, muchos se retirarán, éstos nunca serán de provecho para el Cuerpo de Cristo en ninguna circunstancia, Pues el centro de atención no son ellos. 
Si son alimentados, será la levadura que leuda toda la masa con su mundanidad y egoísmo.

Esto no es para lo que hemos sido llamados.

(Continuará)

(Extraído, traducido y adaptado de: http://www.pbministries.org/Theology 

Tu hermano en Cristo
Roosevelt





Thursday, January 2, 2014

Cuando lo que callamos dice más de lo que hablamos

A menudo escuchamos testimonios, anécdotas, de personas ansiosas por mostrar su sabiduría o la experiencia que los hizo madurar, crecer, o entender lo que a su criterio fue un evento único, que no puede ser dejado de mencionar por la vital importancia de su singularidad ejemplarizante.

Con lujo de detalles, -demasiado lujo y excesivos detalles-, relatan los sucesos.

Como las crónicas policiales, hacen hincapié en lo más sangriento o cruel de los episodios, para mostrarte que tus actuales circunstancias son apenas sombra de lo que te podría estar sucediendo. Piensan para sus adentros -se queja de lleno-.  En su intento por racionalizar de alguna forma tus desgracias, infieren -sin expresarlo en voz alta- que deberías analizarte y no quejarte tanto porque seguramente lo que te sucede es en parte o casi todo, tu responsabilidad.
Intentan probar que, de acuerdo a su conocimiento del asunto, del exhaustivo análisis, y de su sabio juicio, tendrías que aprender de tu desgracia y no llorar.

La ayuda que buscan proveer resulta en más miedo, ansiedad y aumento del sentido de culpa, del que inicialmente tenías antes de recibir el supuesto aliento.

No es asunto nuevo.

El consuelo por la pérdida de alguien muy querido, de las exiguas pertenencias, de un trabajo que cesó inesperadamente, o de una extrema injusticia recibida, no es casi nunca el adecuado. Y la razón simple y fundamental es que el consejero no es el afectado, y su visión del asunto es externa.
Y para no sumarnos a los que te señalan con el dedo, y te sientan en el banco de los acusados, te propongo un ejercicio, una puesta en escena en tu mente, que me ayude a mí a expresarme y a ti a aliviar temporalmente tu dolor.

Imagina que eres inmensamente rico, que tienes muchos hijos, y que eres respetado y admirado por tus congéneres, que te buscan para recibir consejos, y que ayudas a todos los que se cruzan por tu camino.

El sol te quema, pero puedes guarecerte en tu casa. Si tienes frío, abundan las prendas de abrigo en tu guardarropa. Te aman y amas. Ordenas y eres obedecido. Tu mesa siempre es servida con abundancia.

Got the picture?
¿Te haces la idea?
¿Sabes de qué hablo?

Todo anda bien.
Entonces alguien golpea a la puerta y tu realidad se desmorona. Para colmos, cuando crees que no puede sucederte nada peor, suena el teléfono y te dan el golpe de gracia.

No te desmayas. Pero casi.

Sacudes la cabeza para despertar de la pesadilla. Cierras los ojos, los vuelves a abrir. Lentamente asumes que es verdad.

Luego de un lapso corto, comienzan a llegar los amigos.

En tu angustia, abres tu corazón. Contestas una y otra vez las mismas preguntas.
Los más íntimos se quedan. Quieren ayudar.
Pero no pueden permanecer callados.
Y sus palabras lastiman más que el propio dolor.

Eso fue lo que le sucedió a Job. Y vaya que fue golpeado. De millonario a estar sentado en un basurero, rascándose las llagas con un pedazo de ladrillo.

Sus amigos también se hicieron presentes. Los tres más íntimos.
Compartieron la angustia del caído por siete días en silencio.
Pero no aguantaron más, figúrate, siete días sin hablar.
Entonces brotaron de sus labios, en estampida violenta, todo tipo de causas de los males del hombre en desgracia.
Sus razonamientos tenían algo en común, en la prolongada exposición de cada uno, encontraron que el responsable de todo era la víctima.

Imagínate. Murieron los hijos en un desastre natural, le robaron, y mataron a sus empleados, su mujer lo abandonó, y una enfermedad visiblemente asquerosa deformó su piel. Clamando para que la muerte llegara, en lugar de ellas, se hicieron presentes los tres camaradas para juzgar, y lo declararon ¡culpable! Era un pecador y lo que le estaba sucediendo era el pago por sus transgresiones.

Con amigos así ¿quién necesita enemigos?

Es tiempo de preguntarnos, Dios: ¿Qué dice al respecto?

Bueno, en el caso de Job, y que se aplica en situaciones similares, el Creador les dijo directamente que estaba muy enojado por sus aventuradas acusaciones. Tan disgustado estaba que le indicó a Job que si no ofrecía un sacrificio y oraba por ellos, su ira se iba a desatar sobre los bocones.

Efesios 4:15 nos indica cual es la medida de nuestro consejo: “sino para que profesemos la verdad en amor y crezcamos en todo en Cristo…”

La justa medida es la Palabra de Dios, pero usada con amor y misericordia. Debemos poner freno a nuestra lengua. De no ser así, podemos causar más daño del que vinimos a reparar.

Muchas veces la presencia nuestra, en silencio, es la mejor compañía para el afectado.

Repasemos el tema del amor, porque en definitiva, es el único consejero que puede volver sabias nuestras palabras, y nuestro silencio.

Pablo lo describe magistralmente: “El amor es paciente y bondadoso; no es envidioso ni jactancioso, no se envanece; no hace nada impropio; no es egoísta ni se irrita; no es rencoroso; no se alegra de la injusticia, sino que se une a la alegría de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” 1 Corintios 13:4

Dios te bendiga

Te saluda tu hermano en Cristo

Roosevelt Altez

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