Saturday, December 31, 2022

De tal manera amó Dios al mundo - La confusion de Nicodemo


 La confusión de Nicodemo

Juan 3:16-21

Acabamos de leer el encuentro de Cristo con Nicodemo, y la perplejidad del anciano ante la perspectiva del nuevo nacimiento. Una confusión que nace cuando el inquisidor fija los límites en lo conocido, en volver al vientre materno. Cuando el visitante es quitado de todo lo que cree saber, sacudido por la extracción súbita de un conocimiento enterrado bajo paladas de hipocresía, bajo capas de rutina nutridas con falacias extraídas de una verdad, la única, allá en el Monte Sinaí, mil quinientos años atrás. En su caso, dia tras dia, estación tras estación, año tras año, escuchaba, hablaba, participaba y generaba doctrina en el círculo de los maestros de la ley. Una ley que en sí misma no salvaba, sino que mostraba su inoperancia en los mismos frutos que generaba. La ley ponía de manifiesto la impotencia del hombre para vencer la transgresión que lo alejaba de Dios.

Entonces Jesús le hace la gran declaración.

De pronto el límite humano explota como un cristal recalentado.

El Sanedrin, los religiosos parecían haber olvidado la esencia del mensaje, el porqué de la ley dada a Moisés, en el monte que se sacudía, temblaba  y se incendiaba, entre el ensordecedor tronar como de cien mil cañones, El mismo dedo de Dios escribió los mandamientos. La razón no era aterrar aquel pueblo apenas rescatado de la esclavitud. Era mostrarle la senda de la santidad.

¿Porqué? Nada más que por amor.

Las Palabras de Jesús

Ahora Jesús le recuerda, sacude el ser interior de Nicodemo, como Dios sacudió el Sinaí, le dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.”

El mensaje tan repetido hoy dia, tanto que hasta ha perdido el sentido, entró como tirabuzón en los oídos del maestro de la ley, extrajo la cera de los canales espirituales, inundó el alma dormida con aquel: “ha dado a su Hijo Unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”, y dio vida al nuevo hombre, que humillado, amado, y silencioso se perdió en la oscuridad que lo ocultó para venir, ahora lleno de luz.

 

Si te gusta, comparte.

 

Te saluda tu hermano en Cristo:

Roosevelt Jackson Altez

Puedes comentar o escribirnos a edicionesdelareja@gmail.com

Friday, December 30, 2022

Las bodas de Caná, profecía cósmica de Jesucristo

 


Las bodas de Caná, profecía cósmica de Jesucristo

Juan Capítulos 1 y 2

 

El Evangelio de Juan, comienza presentando al Verbo Divino que se hace carne. Enseguida entra en escena Juan el Bautista, quien da testimonio de Cristo como el Cordero de Dios, quien “bautiza con el Espíritu Santo”. Continuando, hay una cuenta de días, el día primero Juan ve a Jesús venir hacia él, mientras bautizaba con agua en el Jordán. Al otro día Jesús llama a los primeros discípulos, Andrés y Simón Pedro, y un día después llama a Felipe y Natanael. Esto suma tres días desde la presentación de Cristo como la Palabra: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”

Jesús y los discípulos fueron invitados a las bodas de Caná, y llegaron cuando las bodas ya se estaban celebrando. La “madre” de Jesús ya estaba allí. Esto indica que la boda comenzó al mismo tiempo que la llegada de Jesús a ser bautizado por Juan, cuando el Espíritu Santo descendِía sobre El y Dios el Padre hacía oír su voz desde los cielos.

¿Cuál es la importancia de que comenzaran ambos eventos en forma paralela, o casi?

Sabemos que el Cordero y su novia, la iglesia son el tema central del Evangelio. Y que la iglesia es creada por Jesús desde los apóstoles, la piedra fundamental. Los doce apóstoles son el cimiento, las columnas del templo. Tanto es así que el fin de los siglos, en Apocalipsis 19:7-9 dice: “Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero”

Esta boda no es simplemente una celebración de matrimonio en una reducida aldea de Galilea. Representa la celebración cósmica que cumple con las profecías milenarias, es el Plan de Dios, que se prolonga en la vida eterna.

Discípulos y Cristo: Si prestamos atención al caminar de Cristo, de acuerdo con los evangelios, siempre estaba acompañado con sus discípulos, los doce o el pequeño grupo de tres. Ellos habrían de proclamar el Evangelio después de su partida, y absolutamente todo lo que hiciese era para que ser trasmitido luego. “Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros” Juan 17:20-21

Las bodas permiten al Maestro hacer el primer milagro, esto es, convertir el agua en vino. Pero: ¿Es eso simplemente?

Isaías 25:6-8

Para entender la magnitud, la profecía apocalíptica, veamos lo que dice el Señor en Isaías 25: “Y Jehová de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos banquete de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de gruesos tuétanos y de vinos purificados. Y destruirá en este monte la cubierta con que están cubiertos todos los pueblos, y el velo que envuelve a todas las naciones. Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho”

Las bodas de Caná

Volvamos ahora el relato de Juan 2: “Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere. Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros. Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, 10 y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora. “

 

El Cordero y la novia

Todo el ministerio de Jesús se trata de las bodas del cordero, elección de la novia, inicio, purificación, preparación de las bodas, mientras la novia se mantiene santa y santificada hasta el gran momento. Leemos las bodas mencionadas en Apocalipsis 19:7-8: “Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. 8 Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos, Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero”

A las bodas son invitadas las naciones, de hecho, los millares de millares, los salvos por la sangre del Cordero, son la novia.

Dios quita el velo que nos impide ver la dimensión en que habita, lo que Pablo llama “el tercer cielo” . Leamos de nuevo: “Y destruirá en este monte la cubierta con que están cubiertos todos los pueblos, y el velo que envuelve a todas las naciones”.

El velo, la corrupción

Ahora hay un velo, pero se ha corrido para dejar ver episodios divinos, a individuos como Pablo, primero en su conversión: Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; 4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 5 Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. 6 Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. 7 Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie” Hechos 9:3-7; y luego en el episodio narrado en Corintios: “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. 3 Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), 4 que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar” 2 Corintios 12:2-4: Esteban: “ Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, 56 y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios” Hechos 7:55

Las manifestaciones sobrenaturales, refiriéndonos con esto a lo que es invisible en este mundo material, pasajero y en maldición, son relativamente frecuentes en el relato bíblico. Jacob tuvo la visión de la escalera al cielo: “Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella” Génesis 28:12. El Señor Jesús lo menciona a los discípulos en Juan 1:51, específicamente a Natanael: “Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí en adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre”

 

El reino de los cielos

El reino de los cielos se acercó, es decir, se hizo accesible con Cristo, aunque no visible todavía. Es visible por fe, por la propia definición de la misma.

Debemos recordar el pasaje de Romanos 8:19 en adelante: “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. 19 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. 20 Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; 21 porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. 22 Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; 23 y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

Este es el velo que es corrido en la profecía de Isaías 25. El festejo incluye abundante comida nunca vista, y el vino es también superabundante, como en el milagro de las bodas de Caná de Galilea. Y no solo excede la capacidad de las tinajas, sino que es puro, es el vino que Cristo les prometió beber a los discípulos a su regreso: “porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. 29Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre. Y después de cantar un himno, salieron hacia el monte de los Olivos” Mateo 26:29-30

Manjares deliciosos y extravagantes, vino (que representa la sangre del cordero) puro, imposible de procesar por manos humanas, todo provisto por Dios para festejar las bodas del cordero, el momento en que la santidad se universaliza, que el pecado se borra del mundo, y que se crean los nuevos cielos y la nueva tierra, para que los hijos de Dios lo disfruten eternamente.

Todo esto es representado por el pasaje de las bodas de Caná.

Si te gusta, comparte.

 

Te saluda tu hermano en Cristo:

Roosevelt Jackson Altez

Puedes comentar o escribirnos a edicionesdelareja@gmail.com

 

Wednesday, December 28, 2022

Buscando a Cristo a escondidas


Buscando a Cristo a escondidas

 (Los Nicodemos de hoy y siempre)

Juan 3:1-15

La gran diferencia entre la gente de hoy y la de los primeros años de nuestra era, del punto de vista de creer en Cristo, es que los judِíos de Jerusalén creían en Dios, y los pueblos de alrededor, incluso los griegos y romanos, creían, tenían su panteón de dioses. Los más primitivos eran animistas, es decir, endiosaban las cosas naturales, tales como los árboles, las rocas, los animales, siempre y cuando su deidad justificara el hecho sobrenatural, las inclemencias del tiempo, la veleidosa lluvia. El tiempo que nosotros usamos viendo televisión, en las redes sociales, en indagar las vidas ajenas, las personas lo empleaban en la búsqueda del sustento, del descanso, o en el caso de los esclavos, apenas por la comida. EL resto del dia era para descansar y cenar, Allí se daban la mayoría de las conversaciones en familia, el tiempo de comentar las noticias locales y el relato de historias de antepasados. Hablaban de aquel esquivo Dios que prometiera la llegada del Mesías. Así crecía la expectativa esperando a quien los liberaría de la opresión del imperio romano. La espera ya llevaba cuatrocientos años, desde las ultimas palabras de Malaquías, el profeta. En resumen, los orientales, medio oriente y más allá, tenían arraigado lo sobrenatural, lo espiritual. El pequeñísimo lugar, Judá, aguardaba al Enviado.

Hoy hay unos pocos que esperan, al resto los sorprende la muerte sin respuesta.

En aquel entonces, la necesidad espiritual era alimentada por esa esperanza, la llegada del Rey del linaje de David.

Un consejo de ancianos, el Sanedrín, regía la provincia judía, bajo la dominación de Roma. Los integrantes, en su mayoría saduceos y fariseos, eran los interpretes de la ley (lo integraban también los escribas y ancianos de la provincia). Una de las funciones del Sanedrín era la identificación del prometido Mesías cuando llegara. Por esa razón fue que mandaron emisarios a Juan el bautista a preguntarle si era él el esperado Mesías.

Para entender las acciones de Nicodemo no perdamos de vista el último versículo del capítulo 2, que afirma que muchos creyeron en Su Nombre, en vista de las señales que Cristo hacía.

Ya en el capítulo 3 de Juan, quitada la conjunción “pero” (que al parecer estuvo incluida en antiguas versiones), y que une el ultimo pasaje del capítulo dos con la visita, el evangelista afirma que había un hombre, este es Nicodemo, que vino a Jesús protegido por las sombras. El momento de la entrevista es la noche, y es mencionada en el versículo como algo destacado, que llama la atención y fue incluido en el relato por su importancia.

Se ocultó en la penumbra porque sus iguales ya habían resuelto que aquel hombre, profeta o no, era su enemigo. Pero Nicodemo creía, y quería disipar sus dudas, porque las señales que hacía sólo podían ser efectuadas por un enviado de Dios.

Los milagros no eran suficientes, tenía que verificarlo. Preguntarle y que le aclarara si era en realidad el Cristo.  Esto sucede a veces en nuestro tiempo, donde algunos quieren creer, pero temen que su familia y sus amigos los ridiculicen, o se opongan a que crea en las patrañas, mentiras de los que solo quieren “sacarte dinero”.

Algo le decía que el hombre venía de Dios, una certidumbre impalpable, del alma. Lo primero que Jesús hace es contestarle de donde viene: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.”, la respuesta contiene una afirmación imposible de pasar por alto, y de refutar: “de cierto, de cierto te digo”

Como Nicodemo debía (en su fuero íntimo) inferir para entender, pregunta: “¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?”

 Cada vez la interpretación se le ponía más difícil. Jesús ignorando el sarcasmo, continuó: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.  Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.  No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.  El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu”

Estos dos razonamientos muestran la eterna contradicción del hombre natural con el hombre espiritual. Jesús, la salvación, no pueden ser entendidos por la mente natural. Esta no entiende ni siquiera lo que es el Espíritu, ni de donde viene, ni hacia donde va. Es igual al viento. Es importante mencionar que pneuma, en griego, se usa para identificar al viento, y también al espíritu. En la comparación del Maestro, el capricho del viento y el espíritu se confunden en una sola cosa, su soberana voluntad.

Para entrar, para percibir, para apenas alcanzar a comprender el Reino de Dios, es necesario nacer de nuevo. No hay medio humana, algo que nos haga retrotraernos en el tiempo para volver al vientre materno, u otra forma natural, mágica, de volver a nacer. Hay que nacer del agua (el bautismo) y del Espíritu, el nuevo hombre.

En idioma terrenal, incluidas las señales, no fue entendido por Nicodemo: “Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?  Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo”

Sabemos que Nicodemo creyó.

Ahora te toca a ti, ¿vas a creer?

EL versículo 14 y 15 sella la conversación con el visitante: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”

Ahí se nos adelanta la razón de su venida.

Tu hermano en Cristo

Roosevelt Jackson Altez

Si deseas, puedes comunicarte con nosotros a: edicionesdelareja@gmail.com

Saturday, December 24, 2022

El Cordero en el pesebre, una reflexión navideña


 

El Cordero en el pesebre, una reflexión navideña

En muchos hogares se instala el “pesebre” unos días antes de navidad. Algunos no colocan el niño Dios hasta la nochebuena. Y se cena, se encienden luces y a las doce de la noche se “tiran cohetes” y la gente se saluda, deseándose “Feliz Navidad. Enseguida se abren los regalos.

Pero hay varios hechos históricos que se pasan por alto en la celebración. Comencemos que el colocar la figura del niño Dios es apenas un momento en el ritual polimórfico.

Y es bueno recordar.

Leamos como relata Lucas evangelista el nacimiento: “Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. 3 E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; 5 para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. 6 Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.  Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”

Algo que no está mencionado, obviamente posterior, es el nombre que le damos a la fecha, y para entenderlo nos remitimos a la etimología de la palabra: Navidad tiene su origen en el vocablo latino "nativitas" que proviene del verbo "nascor" (nacer), de raíz indoeuropea.

Lo siguiente es la profecía, pronunciada setecientos años antes, por Isaías, Capítulo 9: “…2 El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos…  6 porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. 7 lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre.

Está hablando del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29), quien nació en un pesebre.

Dos hechos que por lo general obvian pero es bueno enfatizar:

 Primero: ¿Dónde habría de nacer el Cordero, sino en un pesebre?, No había lugar en la posada para quien vino a salvar a los que se alojaban en ella (y luego a todo el mundo que fuera a creer en El).

El Pueblo de Judá era esencialmente pastoril. ¿a quién se anunció la buena nueva? ¿a los reyes y gobernadores del mundo? ¿a los ricos y poderosos?

Leamos rápidamente el pasaje siguiente de Lucas 8 al 15:

“Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. 9 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. 10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. 12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. 13 Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.”

Era necesario que un cordero puro y sin mancha fuera sacrificado para lavar el pecado de la humanidad, de acuerdo a la ley ordenada en Éxodo 12: “En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia…  El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. 6 Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. 7 Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer… Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto… 14 Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis.

Segundo: fue el primer censo y Jesús fue contado con el resto de la población de la casa de David, que, de acuerdo con la genealogía de Mateo y Lucas, era lo prometido por Dios, ya desde Génesis 49: “No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos. Atando a la vid su pollino, Y a la cepa el hijo de su asna, Lavó en el vino su vestido, Y en la sangre de uvas su manto. Sus ojos, rojos del vino, Y sus dientes blancos de la leche”

Dios permitió, dispuso, que la raza humana, mediante ese censo (y hasta hoy), tuviera el privilegio de ser contada con Jesús: Emanuel (Dios entre nosotros), o dejar que El fuera contado, como hijo de hombre, con la raza humana, la sinécdoque de que todas las almas se incluyeran, o les fuera permitido, ser nombradas como aquel que vino a salvarlos (el Nombre sobre todo nombre), primero Judá, luego el imperio romano, y desde allí el resto del mundo.  

Nosotros somos como niños, desechados, inválidos, abandonados y tristes, si no somos propiamente asistidos y cuidados, así le sucedió a aquel envuelto en paupérrimos pañales. Él sabía desde antes de su nacimiento como hijo de hombre, la oposición que encontrarían María y José a ser alojados, en desdén a su pobreza.

Conocía (y conoce) nuestro deseo de darle a nuestros hijos buenas vestiduras y ser indulgentes hasta el cansancio con ellos. Estaba bien advertido de la envidia de los pobres hacia los ricos, y el desprecio de estos por los pobres.

Pero cuando nosotros, por fe, vemos al hijo de Dios hecho hombre naciendo en un pesebre, nuestra vanidad, ambición, son probadas. Al verlo allí, en el más humilde lecho, entre animales, no podemos mas que pensar la vanidad de buscar grandes cosas, cuando el mismo Dios, se humilló hasta lo sumo, pura y exclusivamente para salvarnos.

¡Feliz Navidad!

Tu hermano en Cristo:


Roosevelt Jackson Altez

Puedes comunicarte con nosotros a: edicionesdelareja@gmail.com

Thursday, December 22, 2022

La purificación del Templo


 La purificación del templo por Jesucristo

Versículo: Juan 2:13-22

“Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados.  Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado.  Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume.  Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto?  Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.  Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? 21 Mas él hablaba del templo de su cuerpo.  Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron de que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho.

 

“Estaba cerca la Pascua de los judíos”

¿Por qué es importante esta información? ¿Qué sucedía en La noche anterior a la Pascua?

Cada jefe de familia hacia la purificación de la casa retirando toda la levadura. Recordemos que, en la primera pascua, antes de salir de Egipto los panes que se comieron eran sin levadura. Los panes sin levadura se comían por siete días, un ciclo completo. Ya en Génesis 19:3. Job ofreció a los ángeles panes sin levadura. En Éxodo 12:20 Dios Ordena: “Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura.” Y más adelante: “Por los siete días se comerán los panes sin levadura, y no se verá contigo nada leudado, ni levadura, en todo tu territorio.”

Recordemos también lo que el Señor enseñó de la levadura: “Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos.” La doctrina de los fariseos era la levadura que contaminaría toda la masa si no era cortada.

Esta es la razón de arrojar fuera los cambistas y los vendedores: la contaminación del templo justo en la celebración de la pascua.

Los cambistas, que manejaban dinero, cambiaban las monedas extranjeras, usualmente acuñadas con imágenes de dioses o emperadores, por las aceptadas en el templo. A esto se debe agregar el barullo, la suciedad, contaminando todo el templo, cuando en cada casa de Jerusalén se llevaba a cabo la limpieza ordenada por Dios.

Enseguida Jesús les menciona la santidad del Templo que sería transferida a la santidad de su propio cuerpo ofrecido en sacrificio por todos. Pero claro, los fariseos no entendieron.

Los discípulos recordaron eso luego de su muerte, aquel el vehemente deseo de mantener limpia la casa de Dios en el versículo: " El celo de tu casa me consume" del Salmo 69:9.

Tu hermano en Cristo

Roosevelt Jackson Altez

Puedes escribirnos a edicionesdelareja@gmail.com

Sunday, December 18, 2022

Como habitar dentro del fuego de Dios

 

Como habitar dentro del fuego de Dios

El amor de Dios

Isaías 33:14=15 (RVR1960): “Los pecadores se asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?   El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala”

1 Juan 4:16 (RVR1960): “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”

 

Al leer los tres versículos juntos, lo primero que a primera vista nos sacude es el contraste de sus respectivos contenidos. Pero si analizamos someramente, ambos se refieren a lo mismo, y en sustancia pregonan la misma verdad. El lector apresurado (casi todos hoy dia), está más influenciado por el sonido que por el sentido, puede pensar que habitar dentro del fuego está referido al infierno, al “fuego devorador” a “la llama que nunca se apaga” . Pero no, significa el fuego de Dios, lo que es obvio si leemos el versículo siguiente: “¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?  El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala;”

El que habita en el fuego consumidor es el buen hombre, es él quien puede permanecer dentro de las llamas eternas sin quemarse, ¿quién? ¿cómo?: “El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala;”

 El profeta ha llamado a todos los hombres, los de lejos y los que están cerca, ¿para qué?: para que observen el Poder, el Juicio de Dios, el divino juicio, en el cual se ha manifestado en gloria flamígera, consumiendo la maldad, son los representados por “los pecadores de Sion”, los inmerecedores de formar parte de la Nación escogida, del pueblo elegido; a ellos les llega el espanto. Ellos son los que preguntan: ¿Quién de nosotros morará en el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas? La respuesta del profeta es de sentido común, apunta a la premisa de que un Dios Santo debe rodearse de gente santa.

Pero esto no es todo. El fuego de Dios es fuego de amor, tanto como es fuego de pureza, un fuego que bendice y estimula, aunque también es un fuego que destruye y consume. Es por eso que el Apóstol Juan trae esta respuesta, que no contradice, sino que profundiza, que expande el significado, que nos muestra el fundamento, y que proclama que un Dios Santo debe de estar rodeado de un pueblo santo, de corazones puros, que serán receptivos, que se abrirán a la llama, como las flores se abren para recibir la luz del sol. Un Dios amante debe de rodearse de miríadas de corazones amantes, que son los únicos aptos para entrar en profunda y verdadera amistad con El.

La respuesta de Isaías, entonces, de la pregunta: “¿Quién de nosotros morará en el fuego consumidor?, el fuego perpetuo, que nunca se apaga, de la divina justicia, la más profunda, significativa respuesta, que no es un rígido requerimiento, sino una promesa llena de misericordia es la respuesta de Juan: “Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.”

Al presentar juntos los tres versículos, la pregunta universal y la repuesta parcial del profeta, son contestadas por Juan en el versículo de 1 Juan 4:16

Esta lectura ha sido inspirada en la Biblia, usando el comentario de MacLaren, traducido y adaptado: https://biblehub.com/commentaries/1_john/4-16.htm


Tu hermano en Cristo:

        Roosevelt Jackson Altez


        Puedes comunicarte con nosotros a edicionesdelareja@gmail.com